← Hemeroteca
Estilo / 23 de septiembre de 2026

La camisa de rayas sale de la oficina y gana naturalidad

Su carácter gráfico permite dar intención a los básicos sin complicar el conjunto. El secreto está en relajar las combinaciones y prestar atención al tejido, el cuello y los puños.

La camisa de rayas sale de la oficina y gana naturalidad

La camisa de rayas tiene una presencia reconocible, pero no necesita quedarse en el terreno formal. En un algodón flexible y con algo de holgura, acompaña el movimiento y aporta definición sin resultar severa. Conviene que la costura del hombro quede cerca de su sitio o caiga ligeramente: así conserva una forma cuidada incluso cuando se lleva por fuera.

Con unos vaqueros rectos, funciona especialmente bien si el bajo de la camisa termina por encima de la zona más ancha de la cadera o se recoge de manera suelta por delante. El denim lavado suaviza su aire de oficina, mientras que un zapato de piel de líneas limpias evita que el resultado parezca descuidado. No hace falta añadir más contraste para que el conjunto tenga carácter.

También encuentra un buen compañero en el pantalón de algodón de corte recto. Los tonos piedra, tabaco suave y azul oscuro permiten que el dibujo destaque sin competir con él. Si las rayas son anchas y marcadas, una parte inferior lisa ofrece un descanso visual; si son finas, admiten texturas discretas como una lona ligera.

El cuello y los puños ayudan a ajustar el acabado. Dejar el cuello abierto y doblar las mangas sin apretarlas transmite soltura, mientras que unos puños abrochados aportan más precisión. Antes de salir, comprueba que la tapeta no se abra al sentarte y que la espalda no tire al adelantar los brazos: la comodidad es lo que permite llevar esta prenda con verdadera naturalidad.

Redacción Lumara